“Asegurar que nadie se quede atrás” se ha convertido en un llamado necesario y urgente desde las personas mayores organizadas y no organizadas, sobre todo ante el sentimiento de discriminación, abandono y pérdida permanente de su calidad de vida. El llamado, presentado por las Naciones Unidas como idea fuerza que lidera los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ha sido internalizado por las personas mayores en lo individual y colectivo.
Este Primer Congreso Programático de las Personas Mayores de la Región Metropolitana de Santiago, realizado el 14 de diciembre de 2019, fue posible gracias a la alta participación de los representantes de las organizaciones sociales pertenecientes a la gran mayoría de las comunas y de todas las circunscripciones; organizaciones que reflejan la diversidad y heterogeneidad del envejecimiento urbano y rural de nuestro país.
Durante dos meses se desarrollaron Pre-Congresos con la participación de alrededor de 700 personas, quienes conversaron y discutieron desde su realidad, sentimientos y trayectorias organizativas y sociales. Múltiples fueron los temas analizados y resumidos durante este período, todos concordantes con las demandas expresadas a lo largo del país desde el 18 de octubre pasado en adelante. En efecto, este denominado “estallido social” dejó al descubierto la acumulación de injusticias sociales, situaciones de abuso en sus diferentes expresiones y la exclamación de cambios profundos, junto a la necesidad de asumir un nivel de participación y protagonismo hasta ahora ausente y prohibido por quienes ostentan el poder político, económico y, por qué no decirlo, por quienes controlan los espacios sociales.
Los tres principales temas que afloraron en este proceso son: salud digna y efectiva, pensiones justas y participación en la elaboración de una nueva constitución. A modo sorprendente resultó la aparición del tema medioambiental y climático, asegurando que la falta de agua para productores y consumidores de las zonas rurales es crítico y principal agente generador de pobreza. Otros temas como la infraestructura urbana de mala calidad, transporte de elevado costo y escaso en las comunas rurales, seguridad pública y social, la vivienda como un bien de difícil obtención, la falta de oportunidad para estudiar y capacitarse, la ausencia de una legislación efectiva ante diversas situaciones de carácter civil frente a situaciones de abuso y maltrato patrimonial.
Durante el desarrollo del presente texto, podremos constatar que los temas levantados durante los Pre-Congresos y aquellas propuestas consensuadas en el Congreso, tienen plena concordancia con los planteados públicamente a nivel nacional; realidades que año tras año se ha denunciado y anunciado desde las instancias organizativas de la personas mayores. Un elemento de suma importancia lo constituye hoy la pronta entrada en vigencia de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, adoptada el 15 de junio de 2015 por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y promulgada por el Estado chileno el 1° de septiembre de 2017, instrumento que nos ayuda a comprender, resguardar y exigir el cumplimiento de los derechos humanos. Por lo tanto, nuestra obligación es apropiarnos de ella, compartir el conocimiento y levantar los planes locales de acción.
Mención especial merece ampliamente el nacimiento y expansión de los Observatorios Ciudadanos de Prevención del Maltrato a las Personas Mayores, instancias de participación ciudadana y de capacitación, de formación para la acción y de ejercicio de seguimiento del cumplimiento a cabalidad de los derechos humanos de las personas mayores.
Con este escenario nos encontramos el 14 de diciembre en el Primer Congreso Programático, algo más de 500 personas convocadas en un día de trabajo, con la alegría de encontrarnos y constatar que nuestras diferencias son siempre positivas y nuestras realidades no nos dejan indiferentes. La movilización social y nacional alimenta nuestras esperanzas de justicia, visibilidad local y nacional, participación efectiva y protagónica, y de búsqueda activa de respuestas concretas a las principales demandas colectivas. Esta situación no será de respuestas rápidas y de buena voluntad. De seguro, la presión social coordinada ampliamente permitirá avanzar hacia respuestas concretas y positivas para este sector etario.
En un nuevo escenario es posible transitar. El Gobierno Regional (GORE) y la Comisión de Desarrollo Social del Consejo Regional Metropolitano de Santiago (CORE) han asumido el compromiso y la responsabilidad de realizar una evaluación, estudio y análisis de lo acordado en el Congreso Programático, y gestionar la incorporación de los acuerdos contraídos para la actualización de la Estrategia de Desarrollo Regional. El envejecimiento acelerado de la Región Metropolitana reclama acción urgente y de colaboración de todos los actores, destacando en ella el Consejo Regional (CORE) y el protagonismo de las personas mayores organizadas.
La necesidad de plantearnos nuevos escenarios nacionales e internacionales será de pronta exigencia. La aplicación de los convenios y tratados internacionales requieren preparación y capacidad de seguimiento de cada una de las acciones a establecer. Los organismos internacionales deben ser nuestros próximos aliados para ejercer denuncias y corrección de una realidad histórica que estamos dispuestos a cambiar. Es esta una forma de ASEGURAR QUE NADIE SE QUEDE ATRÁS.
